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sábado, 21 de septiembre de 2013

LES BIJOUX TRADITIONNELS FRANÇAISES

Tanto en España como en Francia, algunas piezas de joyería tradicional sobrevivieron a la desaparición de la indumentaria popular que comenzó hacia 1850 en un proceso que duró hasta 1920 más o menos. Vemos como algunas joyas tradicionales francesas nos recuerdan en su diseño a las españolas, como por ejemplo los creoles de Saboya a las arracadas o incluso a las argollas Canarias. También nos sorprende que la costumbre de montar los dientes de leche en oro para hacer anillos o broches que aún perdura en nuestro país, exista también entre nuestros vecinos del otro lado del Pirineo.  En algunas regiones estas piezas perduraron  adaptándose  a gustos y tamaños más actuales. Entramos pues en un mundo apasionante que va desde las filigranas y piedras preciosas hasta metales menos nobles que el oro o la plata pasando incluso por el vidrio, el hueso e incluso el cabello. Os dejamos con dos interesantes enlaces que hacen especial hincapié en la joyería tradicional francesa: l´Institut du Granat y Les Bijoux des français. Os gustará.

Amaya Medina




jueves, 20 de junio de 2013

DESDE QUE TE VÍ CON LAS CHANCLAS DE PALO...

Desde que te vi 
con las chanclas de palo
dije para mí 
que era malo, muy malo...

Fandango castellano


Siempre asociamos el calzado de madera en Europa con los Países Bajos, pero nada más lejos de la realidad. Desde Suecia hasta Portugal, pasando por Italia, Inglaterra, Alemania... hasta llegar a América, la madera ha calzado desde antiguo al hombre. En Francia reciben el nombre de "sabots", y se dice que de allí deriva la palabra "sabotaje" puesto que los operarios descontentos de algunas fábricas arrojaban sus sabots a la maquinaria para dañarla.
En la España del Cantábrico (albarcas, madreñas...) tienen como característica diferencial que generalmente constan de tres pies, situados dos delante y uno detrás de los cuales carecen los de otros países y su uso está especialmente extendido por Galicia, Asturias, Cantabria y Norte de Castilla y León (aunque también fueron muy usadas en comarcas centrales como la Tierra de Campos). La otra importante zona hispana, el Pirineo, conservó el uso de los "esclops" en tierras catalanas hasta hace pocos años, aunque su tipología (como en Huesca) es más similar a la francesa, hechos de una pieza y con una tira de material en el empeine. 
Tambien existen en Inglaterra zapatos con suela de madera al estilo de las zocas,  choclos, galochas o tamancas, llamadas allí cloggs que suelen emplear en la actualidad algunos grupos de danzantes Morris. 
En la foto superior albarcas lebaniegas (foto de Tono Reguera). En las inferiores calzado de madera de Inglaterra (dancing cloggs), Cataluña (esclops), Bretaña (sabot bretón, Francia) y Bethmale (sabot bethmale, Francia, fotos de Christophe Nussbaum).

Amaya Medina







domingo, 22 de abril de 2012

LA VISIÓN ROMÁNTICA DEL SIGLO XIX

Durante el siglo XIX se desarrolla en Europa el Romanticismo costumbrista que se refleja en el arte en la especial atención prestada al mundo rural idealizado, tipos y costumbres locales y regionales, teniendo esta corriente su epicentro en Francia e Inglaterra. Es la época de los viajes a pié para descubrir el país o a otros países para descubrir su exotismo. Ello dió lugar al auge de las colecciones de estampas con personajes y trajes populares, paisajes etc... en busca de lo pintoresco.
Aquí tenemos dos litografías de dos pintores franceses, la primera de Alfred Dartiguenave, "Contrebandiers aragonais" de la "Collection Pyrénéiste" 1855. La Otra de Charles Philipon "Riche paysanne des Pyrenees espagnoles", Costumes divers 1830, mostrando tambien tipos de la vertiente española.
Amaya Medina


viernes, 4 de febrero de 2011

UNA REFOLKLORIZACIÓN A TENER EN CUENTA: EL CASO FRANCÉS

Les Bethmalais (Bethmale, 1906),  Les jeunes de Biros o Les Biroussans  (1921), Les Balaguérais de 1922, el grupo Massatois , el de Saint Paul de Jarrat, “les pinsous” de Saint-Girons, de Arget (estos últimos organizados entre 1929 y 1939) , todos de la zona del L`Ariége y Couserans en los pirineos gascones, justamente del otro lado de Vielha constituyen algunos de los primeros estadios de la refolklorización francesa y que en muchos aspectos se desarrollaría de forma similar en España.

Mientras en muchas partes de la zona española tardamos medio siglo más en ponernos a trabajar -también es verdad que los años de cambio drástico en la tradición derivados después del conflicto bélico civil de 1936 se produjo veinte años más tarde que en el caso francés con la primera guerra mundial- en aquellas zonas pirenaicas de los primeros años del XX, se desarrollaron varios grupos folklóricos formados incluso por las viudas y los huérfanos de la guerra, que realizaban actuaciones folklóricas y concursos de trajes para los turistas que acudían a tomar los baños o los aires de la montaña. Posteriormente se desarrollaron las recreaciones y coreografías de escenario, a partir de diferentes directores de estas agrupaciones y en los años sesenta y setenta hubo un vuelta atrás, una mirada nueva al repertorio más natural y tradicional, la “recherche” que en España pasó a realizarse a mediados de los ochenta y noventa.

En el repertorio tradicional bailes como la bourrée, la traversée, la traversée à huit, la castaña, le quadrille et la polca, la polca piquée y la gigolette  que se interpretaban por famosos músicos como Pigalhe (1873-1936) que tocaba el hautbois (el oboe tradicional) o Le Clitchou (hautbois acompañado de una persona con tambor) o Alphone Sentein (hautbois y violín) y posteriormente el acordeón.

Sea como fuere, el caso es que los bailes y la rica indumentaria tradicional de L’Ariege y Couserans, se siguen enseñando por gentes, que ni ellos, ni sus padres y muchas veces ni sus abuelos los aprendieron más que a través de la enseñanza en grupos folklóricos o en la escuela -como se hace ahora allí-. En nuestro caso muchas veces hemos aprendido de la gente que directamente lo bailó en el medio rural y que en algunos casos usaron las prendas que llamamos tradicionales y que ahora ha de hacerse mediante una enseñanza de escuela como ha pasado en el caso francés. Sin duda allí, al menos en esta zona, y también gracias al gran trabajo que desde Toulouse realizaron el Conservatoire Occitan y Pierre Corbefin el patrimonio etnográfico pirenaico sigue vivo.

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