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miércoles, 26 de febrero de 2014

APRENDIENDO EL BAILE TRADICIONAL SEGOVIANO


El baile antiguo segoviano ha mantenido, en esencia, pasos asentados donde la gracia del bailador acompañaba la figura de la mujer en un ir y venir de sayas y manteos, cadenas y corales. Bailes muy alejados de lo que se ofrece actualmente en las agrupaciones folklóricas segovianas. El curso hace un repaso a estilos, gracias, formas y maneras de ese bailar antiguo tan segoviano, tan propio. Os esperamos en Cuéllar de la mano de Carlos Porro y muy bien acompañados al toque por los Hermanos Ramos. A disfrutar.

miércoles, 12 de febrero de 2014

LA GALA DE CANTALEJO. ARCHIVO DEL PADRE BENITO DE FRUTOS


Esta fotografía posiblemente fue realizada hacia 1924-25 para que figurara en la gran exposición que sobre el Traje Regional Español se celebró en Madrid en 1925, como años después realizarían otras para el Museo del Pueblo Español y donde participaban como modelos, alumnos y alumnas de la Escuela de Magisterio.

La fotografía representa a una mujer ataviada a la más antigua manera de la Churrería, y al modo de Cantalejo, una mujer en traje de grande fiesta, posiblemente como mayordoma de la Virgen del Pinar, pues fue costumbre que las cuatro mayordomas de la Virgen acompañaran de esta manera la procesión de la venerada talla en la fiesta de Pascua de Pentecostés. 

No representa por tanto a una alcaldesa de Santa Agueda a pesar del uso de la montera, y que en esos años ya estaba asociada claramente al cargo de alcaldesa de cofradía. Interesan más otras piezas como la armilla, que es de seda con brocado de terciopelo -roja posiblemente- enriquecida notablemente en los costadillos, la bocamanga, el brazo y hombro con galón de oro y pasamanería de oro y plata, los diminutos lazos del codo y la estrecha manga de dos hojas que deja asomar en la puñeta cinco botones de filigrana de los llamados “charros” pero que por sus uso en media Castilla y especialmente en estas tierras, bien pudieran llamarse también “segoviano”. De la camisa de corchado, asoma escasamente la pechera, en pliegues. 

Un manteo de paño -encarnado posiblemente- de los llamados de siete vueltas (de tiranas de terciopelo negro y pasamanerías de azabache completan el singular traje al que no le falta detalle ni tan siquiera en los zapatos “de oreja” con la hebilla de plata, los bordados de colores en los laterales y en arreglo de cintas encima de la misma hebilla, en una particularidad muy segoviana.

La joyería es excepcional y muy churra, colocada de manera muy diferente a como se gasta en otras partes de la provincia, frente a la austeridad serrana de cuentas de filigrana y cruces, o el lujo y cuidada colocación zamarriega, de docenas de medallas caladas, cruces, bronces, relicarios y muchas más piezas. Gastan varias sartas de corales finos y collaradas de grandes bollagras de plata, que alternan con castilletes o arconciles también de plata, rombos o bollagras cónicas y algunas cuenta grande de coral. No abusaban las churras de medallas como las zamarriegas y apenas hay un par relicarios y una cruz de Calatrava. Característico de estas zonas también es una gran cadena de grandes eslabones, carente de adornos y que circunda hasta el bajo vientre. Distingue a la cantalejana de otras galas de la tierra el llevar encima de todas las collaradas  la cruz, un cruz de filigrana de oro o plata que en vez de colgarse de un hilo metálico se coloca casi como una condecoración con una banda de seda de colores sin anuda, encima de todo el rico joyel.

Destacamos los pendiente de perilla, de tres cuerpos de plata o plata sobredorada que aparece muy frecuentemente junto al clásico de aldabón o el de gajos segovianos, aunque tal vez más en esta parte. Tan solo dos pegas pondríamos a esta imagen, la primera que el mandil de galón aparece utilizado en otras placas del fotógrafo como en  el modelo de Hontalbilla por lo que la procedencia queda dudosa y que la toca de la modelo, sin  vuelo, juego y ni gracia alguna en la colocación lejos de enriquecer la imagen, la deja desvaída en parte, por más que ya no tenemos documentado el uso de la toca en Cantalejo, a falta de un conocimiento de archivos y protocolos.

Se conservan dos copias de esta fotografía en gran formato (47,5 x 67,5) y otra placa de cristal original que con diversa postura presenta a la misma modelo con el mismo traje y que se conserva fuera de la colección de El Henar, en el Fondo Unturbe de la Filmoteca de Castilla y León (Fuse 221) y donde leemos en propia letra del sacerdote, como grafito, en una esquina “Cantalejo”.

Este original en gran formato, aparece con un tratamiento enmascarado, con un lavado de fondo en guache, con la finalidad de ocultarlo aislado así a la figura, aunque en el monasterio se conserva un positivo pequeño en papel, donde se aprecia la colcha que sirvió de fondo y la manta de cuadros sobre la que se colocó la modelo.

CARLOS PORRO

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL CORAZÓN DE NOVIA


¿Cómo quieres que tenga 
dos corazones,
uno de filigrana
y otro de amores?

La Somoza

El corazón de novia es una de las piezas de joyería tradicional más popular en la indumentaria tradicional. La pieza, acaso emparentada con los cristos triperos y las patenas acabó teniendo personalidad propia y luciéndose sola o ensartada en la collarada que acompañó el vestir tradicional de la franja leonesa (León, Zamora y Salamanca) y aún en comarcas segovianas y avilesas. Con un marcado carácter simbólico, regalo de bodas, simbolizó el amor y se sumó a las abigarradas pecheras enjoyadas tan al gusto del siglo XVII y XVIII. En ocasiones, como en Segovia y Ávila, la pieza estaba exenta de los sartales y se lucía en el pecho prendida a una escarapela de seda. Los corazones de novia son también una de las piezas de la joyería de la vecina Portugal donde pueblos como Viana, han hecho de su "coração " en plata sobredorada, símbolo de la localidad. En la foto superior, corazón de novia de Taller Méndez de La Alberca, en las inferiores, corazón de novia portugués.





viernes, 3 de mayo de 2013

EL PEINADO EN SEGOVIA. CURSO MONOGRÁFICO


El cuidado del cabello y su arreglo ha sido a lo largo de la historia una señal inequívoca de embellecimiento y gusto personal. Desde el adorno prehistórico de plumas, hojas, o tintes vegetales hasta las permanentes o rapaduras de los últimos tiempos el hombre y la mujer han tratado su cabellera como elemento de distinción personal, comarcal o familiar. Además de identificar a su portador, el pelo suelto indicaría en culturas germánicas la virginidad de la doncella, o la melena recogida su condición de casada, los moños altos indicarían altivez y el moño de picaporte identificaría a la mujer rural frente al peinado "a lo garçón" urbanita.


Si la riqueza, variedad, forma de los elementos de nuestra tradición se hace patente en todo lo cotidiano, el peinado y su adorno no lo es menos. Si conocemos la pluralidad de adornos, tejidos y colores de la indumentaria tradicional no podía por menos que corresponderse la variedad española y de nuestra comunidad en lo que a formas, motivos y modelos de recogidos es enorme.

Intentaremos ver a lo largo de este curso el mayor número de variantes y tipo de peinados que han usado las mujeres, los hombres y los niños de nuestro medio rural segoviano en el siglo XIX y XIX y XX, a través de los testimonios y comentarios de escritores costumbristas, viajeros extranjeros, grabados, fotografías o testimonios recientes de gentes que tejieron sus cabellos a la antigua  usanza o lo vieron en sus padres y abuelos.

Segovia conservó un variado y complejo entramado artístico en el uso de peinados y tocados: desde las monteras de Navafría, Turégano, Cantalejo, Cuéllar o Zamarramala, que tanto  llamaron la atención a los escritores y fotógrafos de los siglos XIX y XX, peinados de múltiples y entreverados ramales de la trenzas segovianas hoy completamente descuidadas, complejos rodetes ensortijados a las sienes y adornados deagujones de filigrana, tocados de solteras y casadas, etc. Todo ello lo veremos y trabajaremos Intentaremos ver a lo largo de este curso el su elaboración práctica en este seminario.

Carlos A. Porro

CONTENIDOS:

- Peinados y tocados en Castilla: Segovia, siglos XVIII, XIX y XX.
- Tocados masculinos: sombreros, monteras y pañuelos.
- Los peinados infantiles y los tocados: el gorro perifollo.
- La mujer: adornos y peinados.
- Prácticas de los trenzados del moño de “picaporte”. 
- Peinados de rosca.
- Peinados para las monteras: trenzas de tres a veintiún cabos (Navafría, Zamarramala, etc). Las coletas o trenzas: simple, doble y triple para la montera
- Los rodetes laterales: los churros, los rizos y trenzados y las cocas. 
 -El adorno del cabello: agujas, pasadores, lazos y cintas.


miércoles, 13 de marzo de 2013

PRESENTACIÓN EN SEGOVIA DEL CANCIONERO DE GARCÍA MATOS

Para los que todavía no hayan oído en vivo los sones recogidos en el Repertorio Segoviano para Dulzaina de García Matos (PORRO, 2012), tienen ocasión de hacerlo este próximo sábado, 16 de marzo, en Segovia capital, en la Academia de Historia de San Quirce. En esta ocasión además de la presentación de la obra por Carlos Porro, se ofrecerá un recital por parte de los Hermanos Ramos, acompañados por el Grupo Mayalde y por María Eugenia Santos. Altamente recomendable escuchar estos sones antiguos que suenan ya pocas veces en los repertorios de los actuales dulzaineros.

miércoles, 27 de febrero de 2013

TONADAS Y BAILES DEL CANCIONERO SEGOVIANO DE M. GARCÍA MATOS. 1951.

El próximo viernes 15 de marzo, en el Museo Etnográfico El Caserón de San Sebastián de los Reyes (Madrid) habrá Corrobla de Bailes. En este caso se pondrá en escena el repertorio de tonadas y bailes del Cancionero Segoviano de Manuel García Matos de 1951. Volveremos a sacar lustre a las seguidillas, jotas, bailes corridos, ofertorios de boda y demás piezas del riquísimo patrimonio que supone la tradición oral segoviana.Estáis todos invitados.

lunes, 7 de enero de 2013

EL NIÑO DE LA BOLA EN CUÉLLAR (SEGOVIA)

La Cofradía del Niño de la Bola es la encargada de procesionar la imagen barroca del Niño Jesús los días 1 y 6 de enero por las calles de Cuéllar (Segovia), conmemorando la Circuncisión del Señor y la Epifanía, las primeras fiestas del año. Esta celebración hunde sus raíces en las comunidades judías que pervivieron manteniendo, de forma enmascarada, sus viejos ritos, después de la expulsión que supuso el edicto de 1492.  Esta interesante tradición pervive todavía en esta localidad segoviana así como en Ampudia (Palencia), donde en tiempos se le acompañó a la imagen con danzas de palos, y en Palencia capital con el baile del villancico "El Ea". En Cuéllar, la procesión se baila, dando la cara a la imagen, al son de viejos ritmos de entradilla con el repiqueteo de las tejoletas. Os dejo con las imágenes de la procesión de esta año, acompañada por los Hermanos Ramos.



miércoles, 26 de diciembre de 2012

REPERTORIO SEGOVIANO PARA DULZAINA EN EL MUSEO ETNOGRÁFICO (ZAMORA)


El Museo Etnográfico de Castilla y León acoge el próximo jueves 27 de diciembre a las 20h la presentación- recital de el libro y los dos discos del “Repertorio Segoviano para dulzaina: tonadas y bailes recogidos por Manuel García Matos en 1951”, recogido por Carlos A. Porro. El recital será en el Salón de Actos del Museo Etnográfico de Castilla y León con entrada libre hasta completar el aforo.

En el año 1951 el profesor Manuel García Matos visitaba Segovia en busca de material folklórico para sus estudios. No se había publicado el cancionero de Agapito Marazuela (editado en 1964) ni se había creado su cátedra de folklore, no había grupos “folk”, apenas la Sección Femenina estaba enredada con sus devaneo de bailes y danzas y aún no había comenzado el llamado “proceso de refolklorización” de finales de los años sesenta. Por fortuna -y a diferencia de otras regiones españolas- muchos dulzaineros de la vieja escuela estaban en activo -Paulino Gómez Tocino, Sixto Saluda, Mariano Contreras, Crescencio Martín, Marcos Piñuelas, el tío Luis de Matabuena, Julián Cañas, el tío Pololo de Carbonero …y no era raro oír buenas rondallas, recios cantadores de guitarra al son de almireces donde restallaba el sonido acostumbrando, a la manera serrana, de tocarlo colgándolo del dedo gordo de la mano para no restar brillo al bronce. Al año siguiente el etnomusicólogo norteamericano Alan Lomax llegaba a Zarzuela del Monte y Vegas de Matute para dejarnos grabados esos impresionantes testimonios de la ronda de Vegas, la dulzaina de Sixto Montalvo Saluda y el redoblante de Crescencio Antón, tío Lechuga, la voz del joven Baldomero Alonso y la guitarra de Emeterio Bermejo, tío Mete, que por sí solos podían haber representado a la provincia como máximos exponentes y más genuinos de la esencia segoviana.

Os dejo con el programa de radio MUSICAS DE TRADICIÓN ORAL, de RNE, de la mano de Gonzalo Pérez Trescasa, dedicado a este interesante trabajo del Repertorio Segoviano de Dulzaina.

domingo, 25 de noviembre de 2012

LA DULZAINA EN SEGOVIA: EL TÍO TOCINO

De sus grasas y corpulencia le viene a Paulino Gómez, el exquisito dulzainero segoviano de Abades, su apodo. Nacido en 1882, aprendió el toque como cualquier pastor, en una flauta de caña, atendiendo el ganado menor en un caserío de labranza. Fue un dulzainero con fuerza, que bien supo captar García Matos para su cancionero y antologías. Buen conocedor del repertorio antiguo segoviano, dejó grabados sus temas más emblemáticos (la jota de Abades, un corrido segoviano y unas seguidillas afandangadas entre otros) en los discos de pizarra. Recorrió con su dulzaina gran parte de la provincia de Segovia, pero también las de Ávila y Valladolid y muy especialmente la provincia de Madrid, estando activo hasta el final de sus días en 1960. En la foto, el Tío Tocino, acompañando la Comparsa de Abades en las vísperas de salir hacia Londres en 1914. En el vídeo, Los Hermanos Ramos interpretando la Entradilla del Tío Tocino de Abades, incluida en el libro Repertorio Segoviano para Dulzaina. Tonadas y bailes recogidos por Manuel García Matos en 1951 (PORRO, 2012).

martes, 23 de octubre de 2012

EL REPERTORIO DE DULZAINA DE GARCÍA MATOS, PRESENTACIÓN EN SALAMANCA

Este próximo domingo, 28 de octubre en Aldeatejada (Salamanca), en la sala "EL RETEL" a las 12.30 horas, tendrá lugar la presentación del libro "Repertorio Segoviano par Dulzaina, Tonadas y bailes recogidos por Manuel García Matos en 1951, Bernardos, Abades y La Nava de la Asunción". Un libro indispensable para conocer el antiguo repertorio segoviano de dulzaina, el papel del músico tradicional y el baile castellano más genuino. El estudio se acompaña con dos CDs de música instrumental y vocal interpretada por los Hermanos Ramos y Mayalde Tradicional y María Eugenia Santos.


martes, 14 de agosto de 2012

EL DÍA DE LOS TOROS....

El día de San Roque
no vi los toros
por estarme poniendo
la cruz de oro.

El día de San Roque
no vi las vacas
por estarme poniendo
la cruz de plata.

Toreras de Hoyocasero (Ávila)

El toro es un elemento recurrente en la tradición para fiestas, escarnios y diversiones asentadas en la tradición castellana plenamente desde la Edad Media aunque su culto se entrelaza con ritos y pobladores anteriores de época prerromana. Son muchos los temas tradicionales vinculados a la fiesta taurina pero entre ellos queremos destacar "los bailes del toro". En muchas localidades era costumbre que los mozos varones bailaran formando corros antes de la salida del toro a la plaza. También en ese alarde, los mozos cuellaranos (Segovia) tienen costumbre, desde antiguo, de bailar la rueda en el mismo recorrido y trayecto que recorren los toros en el encierro de la mañana, hasta instantes mismos de que estos lleguen, precedidos, eso sí, de una multitud de mozos que los van llevando y avisando a los bailadores de que se vayan recogiendo. Hermosas son también las tonadas toreras que se entonan en el sur de la provincia de Ávila para acompañar la fiesta de los toros y que los mozos y mozas, cogidos por los brazos "en rondeña" entonan por las calles de la localidad. Un buen ejemplo es la preciosa seguidilla con la que abrimos el post. Os dejo con el baile de la rueda de Cuéllar.

jueves, 19 de julio de 2012

CANCIONERO DE FOLKLORE SEGOVIANO DE GARCÍA MATOS



En el año 1951 el profesor Manuel García Matos visitaba Segovia en busca de material folklórico para sus estudios. No se había publicado el cancionero de Agapito Marazuela (editado en 1964) ni se había creado su cátedra de folklore, no había grupos “folk”, apenas la Sección Femenina estaba enredada con sus devaneo de bailes y danzas y aún no había comenzado el llamado “proceso de refolklorización” de finales de los años sesenta. Desde 1944 García Matos colaboraba activamente con el Instituto Español de Musicología en Barcelona, reclamado por Higinio Anglés, donde realizó intensas encuestas de trabajo recopilatorio en Extremadura, Madrid, el Andévalo onubense, Málaga y Sevilla, Ibiza, León, Salamanca, Burgos…. En 1951 el C.S.I.C. desde el Instituto Español de Musicología le encargó la misión recopilatoria nº 52 , dedicada a Segovia, cuando acababa de hacerse cargo como interino de la cátedra de Folklore del Conservatorio Superior de Música.

   De ese innumerable legado de partituras recopiladas en los años cincuenta ven a ahora la luz, siquiera las segovianas. Un puñado de inéditas sesenta partituras reunidas en la campaña de 1951 y conservadas en la Institución Milá y Fontanals del C.S.I.C. de Barcelona que ahora se publican aprovechando que este año se cumple el centenario del nacimiento del recopilador. El libro es un estudio del investigador Carlos A. Porro de las 64 partituras -inéditas- de dulzaina y de canto que recogió principalmente en Abades, Nava de la Asunción, Bernardos, San García y Migueláñez. Estas partituras manuscritas se han informatizado y adaptado a la tesitura de la dulzaina y se acompañan de un estudio de trescientas páginas sobre ese repertorio, especialmente de los bailes y las danzas en tierras segovianas, el estilo del canto, y unaS amplias biografías de los dulzaineros como el Tío Tocino de Abades, El Tío Tabanera de Bernardos y el Tío Coche de La Nava, los únicos dulzaineros en los que se fijó García Matos en sus trabajos previos a la edición de la Magna Antología del Folklore de España a partir de 1959. Complemento indispensable de este libro son los dos cedés, con una selección de cerca de sesenta piezas antiguas de dulzaina (revoladas, bailes corridos, entradillas, fandangos, seguidillas, dianas, paloteos, danzas, etc) que no estaban publicadas, interpretadas magistralmente por los hermanos Ramos de Cuéllar, conocedores perfectos de la tradición segoviana. En este disco se han incluido también algunas piezas cantadas interpretadas por el grupo Mayalde y la segoviana Mª Eugenia Santos.

El libro y los dos discos se presentarán este domingo 22 a las 19.30 horas en la sala municipal Alfonsa de la Torre en Cuéllar (Segovia) junto a un recital de temas.

jueves, 22 de marzo de 2012

DE VELADERO CON CORROBLA DE BAILES

El próximo sábado 24 de marzo en el Museo del Paloteo de San Pedro de Gaíllos tendremos veladero con Corrobla de Bailes. Pondremos en escena un veladero tradicional, y como excusa iremos devanando bailes juegos, romances, rondas y cuentos a cargo del Granguti (José Luis Gutiérrez García) que nos acompañará en la velada. Estáis todos invitados. La cita es este sábado a las 20.00 horas de la tarde. En la foto, hilando lino en el zamorano San Martín de Castañeda, hacia 1920 (foto de Fritz Krüger), y Guti narrador en acción.
 

martes, 17 de enero de 2012

LA INDUMENTARIA TRADICIONAL SEGOVIANA QUE SE NOS FUE

La tradición segoviana antaño tan exquisita, de floreada dulzaina y de complejos y estilosos sones de melismas, semitonos, tonalidades indefinidas tan bien interpretados por Agapito en su cante recio, o la fuerza de los cantores de Vegas de Matute, el sentimiento expresado en la jota de Sepúlveda de la Magna Antología de García Matos, se han disipado. La exigencia es grande, la formación ha de ser amplia y no garantiza resultado. Parejo al cante, el estilo de baile natural se desarticula sobre esquemas rígidos, encementados, mientras otros elementos de la etnografía segoviana parecen despertar lentamente en estos años, la rica indumentaria guardada en la arcas, florece ahora que las pedrerías baratas, los relamidos refajos y las camisas bordadas en colorín punto de cruz quisieron hacernos creer que esas eran las verdaderas joyas de nuestra artesanía. Pero no hay quien haga ya calderos al estilo del maestro Abán, de Navafría a pesar de las inversiones institucionales y constantes publicaciones sobre el edificio, que de haberse utilizado y encauzado correctamente podían haber mantenido una escuela de calderería en Segovia de manera sobrada. Desapareció la alfarería tradicional de Lastras y de otras muchas partes y se acabaron los ejemplares tradicionales, por más que los nuevos y exclusivos ceramistas se empeñen en prestigiar su obra infravalorando el valor de lo viejo -venerable y no vetusto- frente a lo suyo. No hay tejedores en la Churrerí­a o en La Sierra a quien encargar muestra de los afamados paños segovianos, por más que esos telarcillos de aire tan modernos llenen las ferias (¿de artesanía castellana?) con juegos de toallas, tapices naïf de alto lizo y juego de mantelerí­a donde el trabajo del lino y el cáñamo, tan segoviano, brilla por su ausencia. Los modelos de platería local se han desplazado por broches y agujones de aires orientales, que sin pudor alguno se hacen pasar por segovianos ante la falta también de criterio, de obras especializadas y catálogo con estos modelos, relicarios, medallas, cruces y sartales coralinos o azulados de cristal de La Granja, que durante siglos relumbraron la espetera de las mujeres, no solo de las aguederas donde típicamente parecen reducirse las vastas manifestaciones etnográficas segovianas. Por eso cualquier pincelada mínimamente ordenada y documentada de la tradición segoviana es bienvenida y los trabajos, en este aspecto, de Maganto y López García, De Lucas o la agradable obra de la conocida autora Cristina Vega Herrero, que ahora presentamos, a buen seguro va a aportar un poco más de claridad a uno de los temas -complejo por demás-, que, como manifestación artí­stica y plástica, merecía haberse cuidado un poco más. El agradable trabajo, de 140 páginas y cerca de doscientas imágenes en una esmerada edición de la autora cuenta con un trabajo documentado de archivo, análisis de grabados y fotografí­as antiguas, revisión de estudios inéditos de principios del XX, entrevistas a los últimos artesanos del sector -Oroncio Javier y Felipa González- con algunos comentarios fotográficos de Carlos A. Porro y se presentará en Segovia, este jueves día 19 de enero a las 7 de la tarde en la sala de Caja Segovia. C/ Bajada del Carmen 2.

domingo, 1 de enero de 2012

EL NIÑO DE LA BOLA DE CÚELLAR (SEGOVIA)

El día 1 de enero se celebra en la localidad segoviana de Cuéllar la fiesta del Bautizo del Niño Jesús, conocido como el Niño de la Bola, al llevar un globo terráqueo en la mano. Esta fiesta, en origen, se mantuvo en localidades con importantes comunidades judías, que enmascarando el rito judío iniciático de la Circuncisión mantenían viva la llama de su antigua fe. Se sigue celebrando además de en Cuéllar en las localidades de Ampudia, en Palencia, y en la misma capital palentina, con un mismo rito. Volviendo a Segovia, la procesión del Niño de la Bola se acompaña con danzas a ritmo de entradilla por los componentes de la Cofradía. La imagen sale de la iglesia de San Miguel y llega hasta la de San Esteban, volviendo de nuevo a la iglesia de San Miguel recorriendo entre danzas y vivas las viejas calles de la judería cuellarana. El recorrido se anima con el repiqueteo de las tejoletas. Hasta las primeras décadas del siglo XX, la procesión se acompañaba de danzantes vestidos con casaca y calzón adamascados, similares a los conservados en algunas danzas del Cerrato palentino (en la foto, danzantes del Niño de la Bola de Cuéllar). La procesión se repite el día de Reyes por la tarde. Una buena manera de empezar el año nuevo.

lunes, 26 de diciembre de 2011

LOS BAILES DE LUCIMIENTO

El baile de filigrana lo mostraban los bailadores en menos ocasiones de las que nos imaginamos, pues el bailador que se preciaba de ello, no bailaba siempre y menos si no disponía de la pareja adecuada y de unos músicos que no estuviesen templados para llevar un buen baile, en su medida y su tiempo cosa harto difícil hoy en día. Marcar los pasos en un baldosín, en un taburete sin caerse, sobre una mesa como hacían los recios bailadores de antes, con un vaso o una jarra de cristal en la cabeza son estilos que muestran el temple de los buenos bailadores, en estos tiempos que parece que son “del que más chifle capador”.

Los castellanos y leoneses hacían en juergas de bodega y reuniones familiares el baile de la jarra, de la medida (en Aliste) o los avileses pastores bailaban “la navaja cabritera” hincando una navaja en el suelo y cruzando sobre ella las piernas repetidas veces al son de una cancioncilla sin tirarla. Media España bailaba la botella, rebrincando sobre ella colocada boca abajo, a son de dulzaina y tamboril, de gaita de tres agujeros o con el jaleo de las voces y el almirez de las águedas como ocurría en Medina del Campo, por aquello de la trasgresión de las normas en estas épocas casi carnavaleras ya. La botella se bailaba y aún se hace en ocasiones de manera habitual en toda esta comunidad, desde Viana de Cega, a las vegas de Palencia, Sayago, el Campo Charro, el Carracillo o La Pedriza segoviana.

Ese que llaman (fulano),
la botella va a bailar
pero como no la sabe
la botella tirará.

La costumbre no es local, sino que está extendida por otras muchas comunidades, pues al fin y al cabo, en otro tiempo no dejaban de ser bailes de mozos donde se demostraban entre unos y otros la habilidad y destreza, el equilibrio y el brío de baile, amén de ser obviamente un elemento de diversión de primer orden. Mostramos aquí una obra costumbrista titulada “el baile del huevo” de 1552 del pintor flamenco Pieter Aertsen especializado en bodegones y cuya impronta llegó hasta Velázquez. El objeto de baile en ese caso es un huevo, que el bailador ha de intentar no aplastar bailando a los sones de la gaita, que está a medio plano.

viernes, 7 de octubre de 2011

EL BAILE DEL RONDÓN

La forma de baile en ruedo o en rondón es una forma coreográfica muy conocida en toda España. bajo las denominaciones de rondón o redondón se bailaba en Ávila, pero también era muy popular en las sierras de Madrid, Segovia y Toledo. Interpretado con dulzaina y tamboril, con la desaparición temprana de estos instrumentistas en la primera mitad del siglo XX, en favor de la rondalla de cuerda especialmente en Madrid (Chapinería y Robledo de Chavela, Guadarrama y El Escorial) y Ávila (Cebreros, El Tiemblo, Navalmoral...) fue perdiendo su carácter asentado. En los primeros tiempos la bandurria imitaba el picado quebrado de la dulzaina en compás de 5/8 en sus trinos, pero poco a poco el rondón se suavizó y pasó a interpretarse en ritmo ternario, como sucede en Piedralaves, Serranillos o Villanueva de Ávila. Solamente en Hoyocasero (Ávila) se ha conservado el rondón de gaitilla (dulzaina) y en ritmos quinarios, los demás los resuelven en grupos de rondalla en 3/4 aunque en ocasiones se advierte, como en el caso el rondón de Chapinería, un cierto aire quinario en algunas de las partes, donde un tambor redobla entre las mismas como en el caso del de Brunete (Madrid). En la foto, baile del Rondón en El Escorial, hacia 1856. En el enlace baile del Rondón de Hoyocasero (del baile serrano abulense) por Corrobla de Bailes.

martes, 27 de septiembre de 2011

LAS PRENDAS FEMENINAS: LAS MANTILLAS DE CEÑIR



De las prendas arcaicas de la indumentaria tradicional queremos resaltar las mantillas de ceñir. Poco sabemos de estas interesantes piezas que cubrieron las cinturas de las mujeres, a modo de saya, en los indumentos peninsulares más antiguos. Gustavo Cotera en su Indumentaria Tradicional de Aliste y Concha Casado en su Indumentaria Tradicional de las Comarcas Leonesas (dos obras de referencia para el que quiera adentrarse en los complicados caminos del vestir local) nos hablan, en los protocolos notariales, de “mantillas de zeñir” tanto en Aliste como en Maragatería (donde la mujer se dejó seducir prontamente por los rodaos adornados con terciopelos y azabaches, abandonado el indumento más genuino y antiguo) así como en la Ribera del Órbigo y alguna otra tierra de la franja del oeste del Duero. Pocas referencias vivas pudieron aportar a esos apuntes protocolarios. Pero ¿a que nos referimos cuando hablamos de las mantillas de ceñir?.  Algo de luz nos arrojan las referencias que han llegado hasta nuestros días en el traje de tierras castellanas. En concreto, las mantillas de ceñir, o simplemente “las mantillas”, se mantuvieron en las provincias de Ávila y Segovia, en algunas localidades (El Barraco y San Juan de la Nava en Ávila, o Bercial, Pinarnegrillo, Ortigosa del Monte y algunas más). Piezas que se corresponden con lo que, a grandes rasgos, sería un manteo de vuelta o rodao y que difieren, sobretodo, en la colocación de la pieza. Así, las mantillas de ceñir castellanas han conservado la forma genuina de ponerse con la apertura hacia delante, y en el caso de las avilesas, vueltas hacia atrás, lucidas en muchos casos a pares. Desgraciadamente estas interesantes piezas han sido las grandes olvidadas en los trabajos de indumentaria tradicional. En Ávila, los estudios se han centrado en la descripción de los manteos de tirana picada característicos mientras que en Segovia el término “mantilla”, para estas piezas, no aparece descrito en las últimas publicaciones, donde se hace más hincapié en los manteos de tiranas. En los grabados de Cano y Olmedilla (1777): maragata con “mantilla de zeñir” o “mandil de atrás” y una serrana avilesa con esas “mantillas” vueltas tan características. En las fotos, mantillas segovianas que deben lucirse con la apertura hacia delante, adornadas con picado (de la obra La indumentaria tradicional segoviana. Ángela López García Bermejo y Esther Maganto Hurtado. Caja Segovia Obra Social y Cultural. 2000).


domingo, 5 de junio de 2011

LAS PRENDAS MASCULINAS: LOS ELÁSTICOS

El elástico o "lástico" es una chaqueta de bayeta o paño de color que estuvo muy difundida entre la moda masculina del siglo XIX. Aparece en numerosos rincones de la geografia española. Así los novios ansotanos (en Huesca) lucen un elástico blanco pespunteado en negro y los montañeses gustaron de lucir elásticos rojos (reservados para la mocedad) o incluso de otros colores como azules o verdes, según recoge acertadamente Cotera en su libro El Traje en Cantabria. La pieza se lució indistintamente encima de la camisa, y encima o debajo del chaleco y ya más últimamente debajo de la blusa como prenda eminentemente de abrigo. Una pieza similar a estos elásticos fue elaborada en punto de aguja, generalmente en colores, y así la gastaron en la Llanada Alavesa, en La Mancha o en la Sierra de Gredos (donde recibe el nombre de "elástica"). En Castilla y León, el elástico como tal, ha sido ampliamente usado, entre otras, en las provincias de Ávila y Segovia (tambien por los serranos madrileños allendelasierra), generalmente en color rojo, con remontas en puños y frentes de terciopelo negro. Una idea similar en la superposición de piezas aparece en el traje de Grijota (Palencia) que conserva la chaqueta de paño azul por debajo del chaleco negro. Desgraciadamente estas piezas genuínas han sido en muchos casos ignoradas en los estudios de indumentaria y poco reproducidas por las agrupaciones folklóricas. En la figura el retrato de un segoviano luciendo, como no, elástico rojo, de Robert Henri, un retratista estadounidense de principios del siglo XX.

miércoles, 1 de junio de 2011

LOS MANTEOS DE TIRANAS

 El adorno de los manteos con tiranas de terciopelo, pasamanería, lentejuelas, puntillas de hilo o metálicas, galones, terciopelos labrados o tiranas picadas es una constante en muchos de los indumentos tradicionales de las comarcas castellano-leonesas (aunque también aparece en otros territorios hispanos). De entre todas, destaca la provincia de Segovia y comarcas asociadas a este gran foco (La Churrería vallisoletana, La Ribera soriano-burgalesa-vallisoletana, las tierras de Madrid allendelasierra, la provincia de Ávila...). Un estudio pormenorizado de este importante tipo de adornos, y los colores de los paños junto con el plegado de las sayas, nos llevaría a centrar comarcalmente las peculiaridades y particularidades de cada zona, pues cada una tenía un estilo propio que, desgraciadamente se ha perdido a favor de una uniformización del traje segoviano. Así mientras en La Churrería el uso de lentejuela era abundante acompañando a las tiranas, en las zonas más ribereñas y aledaños aparecían con fuerza los galones dorados y plateados mientras que en otras comarcas el número de tiranas se reducía a favor de un ancho mayor de los terciopelos labrados. Conviene por tanto, siempre que se pueda, atender a esas sutiles diferencias que caracterizan el vestir de cada pueblo a la hora de reproducir las piezas antiguas. En la foto, detalle del "enchorrado" de un manteo tableado con tiranas de terciopelo y picados (Carbonero el Mayor, Segovia).
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